El trípode, uno de los mejores compañeros para hacer fotos

Publicado: enero 9, 2014 en TEORIA FOTOGRAFÍA

trípode

Normalmente cuando tomamos una foto lo hacemos sujetando la cámara con las manos. Algo habitual: es rápido, sencillo y podemos confiar en nuestro pulso para tomar buenas tomas. Sin embargo, del mismo modo que conocemos a la cámara también está el trípode, aunque no lo usemos tanto.

A veces parece un accesorio al que se le puede sacar poco provecho. Sin embargo, la realidad es diferente: podemos hacer mucho con él, cosas que normalmente no podríamos hacer sin él. Hoy en Tecnología de tú a tú os enseñamos unos cuantos trucos para familiarizarnos con el trípode.

¿Qué necesito saber antes de comprar un trípode?

Antes de entrar a los usos de este accesorio. Repasemos lo básico. Lo primero de todo: no tenemos que preocuparnos por el tipo de cámara que tengamos. Todas llevan el mismo tipo de rosca, en la parte inferior de la cámara. Da igual la marca o el modelo, todas son iguales en ese lado. Hay excepciones, pero son pocos.

Tenemos que tener en cuenta el tipo de uso que vamos a hacer. Si vamos a usar una réflex, nos conviene más un trípode completo y de tamaño estándar. Sin embargo, si vamos a usar una compacta y vamos a hacer fotos rápidas cuando salimos, lo mejor es un mini trípode, abulta menos y lo podemos llevar siempre encima.

Otra opción práctica, que ocupa poco espacio, son los bastones. Sólo tienen una pata pero sujetándolos nos dan mucha seguridad. Esto es perfecto, por ejemplo, para grabar vídeo con una cámara de video. Podemos moverlo fácilmente y saldrá todo estabilizado.

Lo básico: que nuestras fotos salgan rectas

¿Cuál es el uso más extendido de un trípode? Exactamente, que las fotos salgan rectas. Ya no tenemos que preocuparnos de nuestro pulso, simplemente enroscamos la cámara a la zapata y pulsar el botón de disparo. Fácil, sencillo y perfecto para evitar que salga movido o ligeramente inclinado.

Además, el trípode nos ayudará a que salga recto. En la rótula, la pieza móvil donde se conecta la cámara, tenemos un nivel. Gracias a la burbuja de este componente, podemos saber si está bien montado y, efectivamente, sale recto. Las cámaras también vienen con guías para que podamos ver las líneas rectas en la pantalla.

Si no queremos que salga recta, la rótula nos da bastante libertad para buscar otros planos con ángulos diferentes. A veces, si nos salimos de las líneas rectas, podemos encontrar fotos muy creativas originales. De acuerdo, este es el primer  paso. Vamos con el siguiente.

Ahora todos saldremos en la foto

Este tipo de trípodes son perfectos para cámaras compactas.

Otro uso clásico de los trípodes es la posibilidad de salir detrás de la cámara para aparecer en las fotos. Es cierto que siempre podemos apoyarla en otro sitio, o que alguien haga la foto por nosotros, pero la libertad que da el trípode es mucho mayor: no dependemos de nadie y podemos ajustar el enmarque como queramos.

Para salir en las fotos necesitaremos que la cámara haga el disparo. Para ello, tenemos dos opciones: o bien recurrir al temporizador que viene incluído por defecto (podemos ajustar el tiempo) o bien utilizar un disparador a distancia, otro accesorio bastante interesante.

¿En qué consiste? Muy sencillo. Pensemos en él como el mando a distancia de un garaje o un coche. Cuando lo pulsamos (normalmente funciona por infrarrojos) tomará la fotos por nosotros cuando queramos, sin tener que estar esperando a los temporizadores. Pequeño y otro compañero de aventuras que no nos debe faltar.

El trípode es el aliado perfecto del tiempo de exposición

Rótula Trípode

Si utilizamos cámaras con modo manual, seguramente conozcamos ya una variable conocida como tiempo de exposición. Para quien no sepa de que estamos hablando ahí va una explicación breve: se trata del tiempo que permitimos en cada toma para que entre luz.

Cuando entra más luz, todo saldrá más iluminado. Normalmente usamos tiempos de exposición bajos para congelar la imagen (por ejemplo en eventos deportivos) y atrapar el movimiento. Sin embargo, con tiempos de exposición bajos entra menos luz, por eso siempre es importante elegir bien.

Esto es perfecto para cuando tenemos poca luz por ejemplo. ¿Cuál es el problema si las hacemos a mano con un tiempo de exposición muy alto? Que nuestro pulso no es perfecto y es muy posible que la fotografía salva movida. Con el trípode resolvemos este problema al momento.

Nos permite conseguir efectos creativos

Siguiendo con la línea del punto anterior, gracias a la utilización del trípode y los tiempos de exposición altos, podemos conseguir (con un poco de habilidad) fotografías espectaculares. Por ejemplo, tenéis el vídeo justo arriba de estas líneas, podemos dibujar luz en el cielo con la técnica denominada light graffitti.

Con el trípode también podemos hacer un montón de fotografías en serie y montar un time lapse. Es decir, hacer una especie de vídeo pero con menos fotogramas, para plasmar el movimiento de una foto diferente, Justo debajo, tenéis un ejemplo para que veáis de qué estamos hablando.

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